Fecha: 6 de enero de 2011
Los niños comienzan a disfrutar de las vacaciones y una de las opciones para aquellos que se quedan en la ciudad son las colonias de verano. En el Gobierno de la Ciudad se realiza un exhaustivo control del estado de los alimentos y la conservación de los mismos.
Son días de altas temperaturas y uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta es cómo se deben conservar las viandas que llevan o consumen los niños. En verano, los alimentos que necesitan refrigeración (perecederos) son más susceptibles a la contaminación.
El aumento de la temperatura ambiente permite que las bacterias dañinas se multipliquen a mayor velocidad, incrementando el riesgo de producir enfermedades transmitidas por alimentos (ETA).
Los síntomas más comunes de las ETA son los gastrointestinales (náuseas, vómitos, diarrea y dolor abdominal), también puede presentarse fiebre, cefalea, decaimiento y deshidratación). De hecho, según cual sea la bacteria patógena que se encuentre en el alimento también puede producir síntomas neurológicos, mareos y mialgias.
Al respecto, la Dra. Silvia López (MN 5320) , jefa de epidemiología de la Dirección de Higiene Alimentaria de la Agencia Gubernamental de Control, recalcó “es fundamental que los padres tengan especial cuidado de las condiciones de transporte y conservación de los alimentos en los recipientes.”
Si quedan restos de los mismos colóquelos en frío para ser trasladados lo antes posible al Laboratorio de Investigación y Monitoreo de la Dirección de Higiene y Seguridad Alimentaria del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.